La foto de una locomotora Koppel saliendo del túnel ferroviario de Somport en obras ilustraba recientemente una entrada de este blog. Se puede completar la información que figuraba en la misma con datos, breves sobre la locomotora, y más extensos sobre los edificios que formaban un conjunto destacado, «la ciudad» se denominaba, y que estaban relacionados con estos trabajos.

En 1912 las obras en Canfranc estaban centradas en el túnel internacional, en primer plano, y en los compases previos al edificio de la estación. Foto revista Aragón, agosto 1928

Francisco Ena, periodista oscense que alternaba su pluma entre el Heraldo de Aragón y El Diario de Huesca, estuvo en Canfranc el año 1912, en pleno proceso de construcción del túnel internacional. Había estado un día antes el ministro de Fomento, Miguel Villanueva. Pudo ver todo lo que conoció el político liberal. Además, coincidió con que eran las fiestas patronales. Se celebraban en honor a la Asunción de la Virgen, el 15 de agosto. Días después publicó un amplio reportaje: el 22 agosto 1912 en el diario zaragozano y en el oscense un día después. Este último fue más breve que el primero.

En la anterior entrada se destacaba la presencia del ferrocarril para transportar trabajadores, materiales de obra y escombros por el tramo ya horadado, así como la existencia de un barrio en el entorno de la boca española del túnel.

Ahora conocemos que estas locomotoras tenían nombre. Ena explicaba que «el servicio de conducción de escombros y transporte de materiales y obreros de verifica por gran número de vagones movidos por tres locomotoras: la Grande, Canfranc y Somport, de 60 caballos la primera y 30 las otras dos».

En su artículo, entre otros elementos de interés, detalla los usos que tenían los inmuebles que habían formado el barrio. Así, junto a la boca del túnel hay un edificio rectangular «de bastante extensión» que alberga «soberbias maquinarias que dan vida a todos los servicios de aquellas obras». Reciben «la fuerza impulsora de un salto de agua de 42 metros de caída y 500 caballos de fuerza por segundo y mueven dos turbinas de 150 caballos cada una y otra de 200».

El agua se toma del río Aragón. Cuando falta, «existen dos máquinas más de reserva: un motor de gas de 200 caballos de fuerza» y una de 60. Ponen en marcha dos compresores. En el interior del túnel hay otra máquina compresora para conseguir más aire comprimido. Estos artilugios mueven una dinamo para abastecer a una bomba con la que extraer el agua que apareció a los casi tres kilómetros de perforación. Hay más máquinas, así como ventiladores para «hacer respirable la estancia en la galería».

Locomotora y tubos de ventilación en los primeros momentos de las obras del túnel. Foto revista Aragón, agosto 1928

Junto a este importante inmueble «existe gran número de pequeñas y provisionales edificaciones destinadas a viviendas y servicios de los trabajadores». A la izquierda de la entrada al túnel hay «un departamento para espera de los obreros cuando el tiempo exige ponerse a cubierto antes de la hora del relevo». El polvorín está «a unos 15 metros del túnel». Otro de los edificios está destinado a hospital. Hay ocho camas, estando encargados de la asistencia un médico y un practicante. Hay una vivienda para el ingeniero inspector del Estado. También «un chalet que por lo coquetón y bien situado, resulta la construcción más sugestiva de todas las que nos enseñan». Sigue la narración con una casa cuartel para la Guardia Civil ocupada por un cabo y seis individuos.

Existen dos inmuebles capaces para 500 personas cada una, que albergan a los obreros. Un pabellón de 52 metros de largo da cobijo a personal de la contrata y oficinas. Otra casa es para los contratistas, otra para el ayudante y sobrestante del Estado. Pequeños edificios para albergue de familias independientes, tiendas y talleres.

Al periodista oscense le llama la atención un taller que funciona bajo la dirección del industrial zaragozano Francisco Martínez, «en donde tienen compostura desperfectos de lampistería, fontanería, fumistería, hojalatería, electricidad, correajes y otros».

Francisco Ena afirma casi al concluir el artículo, «nota curiosa en extremo es el relevo de las brigadas: los obreros después de las ocho horas de trabajo salen con aspecto de verdaderos resucitados».

Nota: La fotografía que está en la cabecera de esta entrada es «Monte de Somport y vista general de los edificios del túnel de Somport. Postal de Francisco de las Heras

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