Una apretada agenda de actividades marcó la presencia de cinco cadetes norteamericanos de la Civil Air Patrol (CAP) en la Huesca de 1951. El carácter festivo de la mayoría de las convocatorias es fácil de entender si se tiene en cuenta que estuvieron los días 10 y 11 de agosto, las fechas clave en las fiestas de San Lorenzo.
Los cadetes eran John C. Westbrooke, de 17 años, de Jonesboro (Arkansas); Louis Sargent, de 18 años, de Laconia (New Hampshire); Richard Marxer, de 17 años, de Des Moines (Iowa); Juan J. Mallol, de 18 años, de San Juan de Puerto Rico, hijo de mallorquín, y Stuart Norton, de 18 años, de Birmingham (Alabama).
El teniente coronel Joseph F. Crowley venía al mando de la expedición. Le acompañaba el comandante Muñiz, de las fuerzas aéreas norteamericanas, nieto de asturianos. Estaban, también, el periodista Heizer Wright, del Daily News, y dos reporteros gráficos del Ministerio del Aire. Completaba la expedición el comandante de la Aviación Española Carlos Dolz del Espejo, que estuvo con el grupo durante su estancia en España. El detalle de sus identidades venía bajo una fotografía del grupo, realizada por la Agencia EFE, publicada en el ejemplar del 31 de julio delo diario madrileño Pueblo.
La CAP es una organización civil norteamericana civil de carácter privado. Su objetivo es desarrollar el interés de la sociedad por la aviación, especialmente entre la juventud. Forma a personal que desarrollará su trabajo en la aviación civil pero que, en caso de necesidad, lo haría en el ámbito militar. Fue creada en el período entre las dos guerras mundiales.
Llegaron el día 10 a la escuela de vuelo sin motor de Monflorite, a bordo de un DC 3 Dakota, según titular del diario Nueva España (11 agosto 1951). Fueron recibidos por el director de la Escuela, teniente coronel Antonio Peñafiel. Tras conocer sus instalaciones celebraron una comida de hermandad con personal y alumnos de la Escuela.

Posteriormente, se trasladaron a Huesca para asistir a la corrida de toros, que se celebraba dentro del programa de las fiestas patronales. No hizo el calor que se esperaba del verano oscense. En la crónica se afirmaba que había sido «una tarde fría y ventosa». Lidiaron las reses Antonio Velázquez, José María Martorell y Julio Aparicio. Según se informaba en Nueva España al día siguiente, el festejo pasó sin pena ni gloria. Los cadetes, se supone que con el impacto de esta primera experiencia, acudieron posteriormente a una cena organizada para ellos por el Ayuntamiento de Huesca.
La prensa local no recoge mucha actividad de los visitantes norteamericanos en la mañana del día 11. Sí se informa de que el gobernador civil les invitó a comer en el Parador de Arguis, inaugurado hacía pocas semanas.
Asistieron, según indicaba la información de Nueva España, «el señor Gil Sastre, presidente de la Diputación Provincial, el alcalde, un concejal y un diputado y los alumnos americanos con sus mandos y varios profesores de la Escuela de Monflorite, así como los aviadores españoles que acompañan a la expedición. Más tarde, el cuadro de folklore de Educación y Descanso obsequió a los simpáticos visitantes con unos bailes y jotas, que los cadetes celebraron con entusiasmo».

A la 19 horas, desde el aeródromo de Monflorite, emprendieron vuelo en dirección a Barcelona. Antes de partir, el mayor Muñiz declaró al diario local «su satisfacción por haber visitado nuestra ciudad, donde con tanto cariño han sido tratados y nos rogó hiciéramos patente su agradecimiento a las autoridades y pueblo oscense por las jornadas tan agradables que les han hecho vivir». Unas veces se le menciona como comandante y otras como mayor, pero el puesto jerárquico es el mismo.

Estos viajes de cadetes del CAP a España se repitieron en años sucesivos.





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