Hace bastantes años, en un siglo anterior en el que lo analógico protagonizaba la vida cotidiana, un amigo me regaló un curioso llavero. Tenía forma triangular, lucía el número 8 en el centro y, en la parte inferior, se leía «P. ARGUIS». Ya está.
No acertaba a saber qué quería decir esa «P». Para mí, en Arguis había estado la residencia de Sindicatos, pero no llevaba esa letra. El caso es que el llavero en cuestión estuvo muchos años en el fondo de un cajón hasta que, no hace mucho, vi una foto de la cerrada hospedería de Arguis en la que se leía en el arco de entrada: «Parador de Arguis». Bueno, tras tantos años de ignorancia, ya sabía qué significaba esa letra. Antes de la citada residencia hubo un establecimiento hostelero en el mismo edificio. Fue el parador de Arguis.

Aunque esto de la inteligencia artificial me suena a oxímoron, la inteligencia es algo natural en un ser vivo y lo de artificial no encaja con esto, pregunté en Internet por el llavero triangular. La primera respuesta fue aludiendo a un simbolismo masónico partiendo de la forma triangular y el número 8. Casi nada el regalo de mi amigo. Además, confirmaba mi impresión primera sobre la IA. Era más «imaginación artificial» que otra cosa.
Lo que no tenía en cuenta y luego comprobé, consultando en días siguientes, es que la red de redes está en continuo movimiento. En una tercera o cuarta consulta aludió a un establecimiento hostelero y la posibilidad de ser un llavero. Acababa de desmontar mi teoría. La perseverancia
La consulta en hemerotecas y un archivo me permitió recoger información sobre este parador que comenzó su andadura cuando terminaba la década de 1940. No abundaba la hostelería orientada al turismo en el entorno oscense. En la siguiente entrada conoceremos algo más de sus orígenes.




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