La historia del actual edificio del número 2 del Coso Alto, esquina con Duquesa de Villahermosa, comenzó en 1904, cuando Miguel Arruego presentó los planos para construir un edificio en el solar (El Diario de Huesca, 27 agosto 1904). Aquí estaría la antigua «casa de Los Cachos», nombre que se unió a la de su establecimiento. Habría sido sede de un primer comercio porque en los anuncios de Arruego se leía «antiguo comercio de los Cachos».
En la fachada lucía su apellido, Arruego, pero la gente de Huesca decía casa de los Cachos. Fue una tienda de largo recorrido y elevada calidad, según relatos de colaboradores en prensa o la memoria de los oscenses que la conocieron.
Julio Brioso escribió que el número 2 del Coso Alto «abría sus puertas el acreditado y conspicuo comercio de don Miguel Arruego, conocido popularmente por “Casa los Cachos”, que perduró durante buena parte del siglo XX. Allí podían encontrarse los comestibles más exóticos, selectos y preciados, dignos de cualquier sibarita que se preciara».
José Antonio Llanas, en una colaboración en Diario del Alto Aragón la Navidad de 1985 hablaba sobre las Navidades de los años cuarenta, con una referencia a las tiendas oscenses de alimentación: «Higos secos, castañas y pasas, rellenando fondo de escaparates de comestibles y en casa de los Cachos, media docena de piñas».


Arruego ya tenía un comercio de ultramarinos, en la esquina de la plaza del Mercado con Duquesa de Villahermosa, donde posteriormente estuvieron los almacenes de San Juan. Ahora este edificio va camino de convertirse en un hotel. José Antonio Llanas lo recogió en su artículo «De la calle del Mercado, hoy Villahermosa», Nueva España 4 mayo 1975.
En 1926 se anuncia la nueva panadería de Miguel Arruego en el «antiguo comercio de los Cachos, Coso y Mercado, Huesca». En la década de 1930, el anuncio de la prensa lo protagonizaba ya «panadería Ascaso (antes Arruego), Coso de Galán, 2». Ascaso había comenzado a elaborar pan en Huesca el año 1890.

La postal de la cabecera es una imagen del Coso Alto desde las cuatro esquinas. A la derecha se lee casi entero el apellido Arruego. Al fondo, a la izquierda, aparecen los cañizos que protegen una obra, me parece que en la casa donde estuvo Estaún. Hay tres balcones y la obra citada. Ahora la fachada tiene siete balcones por planta.
Los ultramarinos Arruego eran muy mencionados por mi padre cuando hablaba de tiendas importantes de la Huesca de antaño. Mi amigo Miguel la recuerda, pero supongo que será por referencias de sus padres que tenían una tienda de ultramarinos en el casco antiguo. De mis años más lejanos, solamente me sonaban la tienda de Merceditas, en el Coso Alto, y la de mi tía Pilar en la calle de las Mártires. Bueno, y la de mi prima Paquita en Barrio Nuevo. Pero no tenían el empaque que debió tener Arruego en las cuatro esquinas. Me parece.
En el edificio que levantó Arruego nació Julio Alejandro de Castro Cardús, en 1906: «en ese año de Gracia del Señor, un martes de carnaval del mes más loco del año nací en el tercer piso de la Casa de los Cachos, allí donde el Coso abandona su altanero nombre de Alto para dejar paso al Bajo de nombre menos ceremonioso». Lo explica en su artículo, «Huesca a la distancia», publicado en el Diario del Alto Aragón el 10 agosto 1990. Este escritor oscense cuenta entre su obra con los guiones de las más destacadas películas de Luis Buñuel.
Uno de los balcones de «casa de los Cachos» sirvió hace tiempo para que los Reyes Magos se mostraran en la carne mortal de Pedro, Antonio y Luciano a la infancia del momento. Un edificio muy completo.
Ascaso cambió de sede sin cambiar de calle. En Nueva España del 17 julio 1971 figura un reportaje sobre su apertura. Cogió el relevo en el local Josefina Amella, instalando una mercería. Se anunciaba su apertura en Nueva España el 2 agosto 1972. Luego vinieron más usos y los dos bajos del Coso Alto siguen con ropa y joyería como actividad comercial. Pero ya son otra historia.




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