Casi desde que se inventó la fotografía se dio la afición a colorear las imágenes en blanco negro. La generalización del color acabó con esta técnica.

Puede que esta postal del castillo de Zaidín sea de la época final del colorear. Es una foto de ediciones Arribas, de Zaragoza. Curiosamente, el motivo de la imagen viene descrito en castellano, francés e inglés. Habrá que pensar que se realizó cuando el turismo era un actividad industrial en auge y llegaban gentes de allende las fronteras pirenaicas. Puede ser.

El caso es que una persona, seguramente habitante de Zaidín, se protege del sol bajo un árbol. Me parece que mira su huerto, dejando a un lado las célebres murallas. Debe ser que las tenía muy vistas. Creo que está satisfecho con lo que ve, aunque apenas se le vea el rostro, pero se intuye.

El castillo de Zaidín ha acompañado a los habitantes de esta localidad bajocinqueña desde tiempos de los árabes. Avatares ha soportado la fortaleza, incluso en tiempos recientes.

Aquí, sus torreones quedan dentro de la cápsula del tiempo que es una postal. Bueno, más que una cápsula es un rectángulo de cartulina de 9 x 14 centímetros. Y surgen las preguntas. Desde qué tal le fue, realmente, la cosecha del huerto al vecino de Zaidín hasta por qué ha soportado tantos avatares la fortaleza, incluso en tiempos recientes. O, también, cómo coloreaban las fotos en blanco y negro.

Carmelo Tartón, en su libro «Los fotógrafos aragoneses» (1999), explica que Ediciones Arribas, fundada a principios del siglo XX, tuvo su «época dorada en torno a las décadas 1960-1970», vendiendo sus postales en toda España. Esta de Zaidín no llegó a circular.

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