Torre y parroquial en 1928

Caserras del Castillo quedó deshabitado afectado por la construcción del embalse de Canelles. Esto ocurría a mediados del siglo pasado. Cuando se hizo esta foto faltaban años para esta migración y hechos importantes en su historia centenaria.

UNA FOTO. 1928. Una calle llega hasta la puerta de la iglesia. Se ve la sencilla portada de su parroquial. Una vivienda, un edifico auxiliar… hay pocos elementos que compitan con el templo. Es un edificio que cuenta con elementos originales. Uno de ellos es el muro norte del edificio. No es obra humana, es la roca que ejerce este papel. Sobre la mole rocosa, una pequeña torre soporta el peso de las campanas. No hace falta que sea muy alta para cumplir su misión. Ocupa la cota más alta del pueblo. Quien hizo esta foto no sabía los pocos años que le quedaban de vida en este lugar.

Para conocerlo nos situaremos en la carretera N-230. Al sur de Benabarre hay un desvío señalizado para llegar a Estopiñán. Debemos tomarlo para, poco después, tomar otro que va a Estaña y Caserras del Castillo. Caserras del Castillo está arruinado por completo. La torre de la parroquial oficia como centenaria vigía de la zona En poco tiempo, una localidad viva y habitada por decenas de personas, quedó despoblada y entró en un proceso de ruina imparable.

Las casas se levantaban en la ladera meridional de un rocoso y alargado cerro que coronaba un castillo. Se conservan trozos del lienzo de su muralla. Se puede llegar dando un rodeo por el mismo acceso que lleva al cementerio y trepar un poco por la roca. En el extremo de la cima del cerro se levanta la torre de la parroquial. Tal vez fuera una torre del castillo porque es un privilegiado mirador de todo el entorno por su altura. Bajo ella se encuentra la iglesia.

Según relata Manuel Iglesias Costa en su libro sobre el arte religioso del Alto Aragón Oriental, el templo «todavía estaba en pie en 1976, ostentando muro de primitivo sillarejo, escuetas aspilleras románicas y portada renacentista. Relaciona los elementos lombardos en la decoración exterior del ábside con trabajos en Roda o San Juan de Toledo de la Nata, situando su construcción en «los primeros años del siglo XI».

En la parte más baja del pueblo está situado el habitual conjunto de la fuente, el abrevadero y el lavadero. Está fechado en 1959, poco antes de que comenzara la emigración. En medio de la estructura se levanta un pilaret dedicado a San Miguel.

UNA VISITA. 1958. José Cardús publicó en Heraldo de Aragón, el 29 de septiembre de 1958, un artículo sobre Caserras en su leída sección “Turismo altoaragonés”. Todavía vio en pie la iglesia, de la que escribió que “es muy amplia, con bóveda de piedra apuntada”, y varias casas habitadas. Paseó por el pueblo con dos vecinos, circulando por “túneles-puente” en su camino a la parroquial, en la parte alta del pueblo.

Estuvo años después para escribir sobre la ermita de San Miguel, publicándolo en el citado diario el 9 de marzo de 1975. Comentaba que habían caído muchas casas más desde su visita del 58. Sobre la ermita, escribía que se veía desde el pueblo, “en lo alto de un alcor”. Publicaba una foto del edificio, viéndose un trozo de muro y un arco apuntado. En ese momento todavía estaba en pie un arco más de las mismas características que el fotografiado.

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